Al observarlas de forma aislada, casos como Groenlandia, Venezuela y la diplomacia de minerales raros aparentan ser ejemplos de realpolitik convencionales. Sin embargo, al evaluarlas en conjunto, se manifiesta una estrategia consistente enfocada en garantizar los recursos materiales requeridos para competir en inteligencia artificial frente a China.
La crisis del orden internacional se ha transformado en una realidad tangible, visible en una serie de eventos que hace diez años resultaban inimaginables: las intervenciones de EE. UU. UU. en Venezuela, las advertencias sobre Groenlandia y el creciente desajuste estratégico entre Washington y sus socios europeos.
Aunque el orden liberal impulsado por EE. UU. no colapsa de un día para otro, está avanzando hacia un enfoque más unidireccional y transaccional. La gestión de Donald Trump fundamenta estas acciones en cuestiones de seguridad nacional. No obstante, la cuestión fundamental es por qué están sucediendo ahora y de qué manera se conectan en contextos que parecen distintos, desde el Ártico hasta América Latina y Europa del Este.
La solución reside en la rapidez del avance en la inteligencia artificial. De ese modo lo informa Politics Today.
Al ser examinadas de forma aislada, circunstancias como Groenlandia, Venezuela y la diplomacia de tierras raras parecen constituir actos clásicos de realpolitik
Con Informacion de VERSION FNAL.
