Kiev, 25 abril, batalladeideas.com.- En febrero de 2014, cuando desconocidos soldados enmascarados con uniformes verdes invadieron el Parlamento de Crimea y se posicionaron por toda la península, Vladímir Putin rechazó de inmediato cualquier relación.
Esos «hombrecitos verdes» señalaron el comienzo de la guerra de Rusia contra Ucrania, que culminó con la invasión masiva de 2022.
El porvenir de Crimea está actualmente en el enfoque del plan de paz del presidente estadounidense Donald Trump, lo que ha llevado al líder ucraniano, Volodymyr Zelensky, a rechazar el reconocimiento del dominio ruso sobre la península.
Los detalles precisos del plan de Trump no han sido divulgados, pero distintas fuentes indican que contemplaría el reconocimiento legal por parte de Estados Unidos de la anexión de Crimea a Rusia.
Según Trump, Ucrania «hace años perdió» esta península del sur y «ni siquiera está en la conversación» durante las negociaciones de paz.
Sin embargo, para Zelensky, ceder Crimea como parte integral de Ucrania sería inaceptable.
Según la diputada opositora Iryna Gerashchenko, «la soberanía y la integridad territorial representan una línea roja para Ucrania y los ucranianos».
Trump afirmó que «si [Zelensky] desea Crimea, ¿por qué no pelearon por ella hace 11 años cuando fue cedida a Rusia sin que se disparara un solo tiro?».
Lo cierto es que pocos disparos fueron realizados, pero Crimea fue capturada a punta de pistola en medio de un vacío de poder.
Putin reconoció posteriormente haber planificado la toma del territorio durante un encuentro que se extendió toda la noche con sus subordinados, días después de que el líder prorruso de Ucrania, Víktor Yanukóvich, fuese destituido en Kyiv.
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