Fosha, situada aproximadamente a 170 kilómetros al norte de Hong Kong, es afectada por cerca de la mitad de los 8,000 casos de chikunguña reportados, que muestran síntomas de fiebre súbita, erupción cutánea y dolor articular severo.
Ante la emergencia sanitaria, las autoridades de la provincia de Guangdong, en el sur de China, han puesto en marcha acciones de confinamiento y prevención para intentar detener el fuerte brote de chikunguña. Esta enfermedad, propagada por la proliferación de mosquitos, ya ha contagiado a miles de personas en la región, a pesar de los esfuerzos de las autoridades por detenerla.
El núcleo del problema es Fosha, una ciudad situada a aproximadamente 170 kilómetros al norte de Hong Kong, donde se han registrado cerca de la mitad de los 8,000 casos de contagio informados, que presentan síntomas como fiebre aguda, erupción cutánea y intenso dolor en las articulaciones, lo que puede incapacitar al afectado durante un tiempo prolongado. A pesar de que la enfermedad no tiene una elevada tasa de mortalidad, continúa siendo un peligro para la calidad de vida de la población.
Los individuos contagiados están en cuarentena en habitaciones aisladas; las autoridades indican que es crucial que los infectados se queden en camas cubiertas con mosquiteros para prevenir que los mosquitos transmitan la enfermedad al picar a los enfermos.
La pandemia ocasionada por el COVID-19 resultó en la pérdida de cerca de 15 millones de vidas a nivel mundial, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud. Las acciones tomadas para prevenir el contagio fueron drásticas, aunque el chikungunya no se transmite de forma directa entre personas, las autoridades chinas consideran esencial ser firmes con las medidas para restringir la propagación
Con Información de NOTICIA AL DIA.
