Puerto Príncipe, 01 mayo, batalladeideas.com.- Haití está enfrentando una de las crisis más severas de su historia reciente, con diversas zonas en el desorden, incluyendo su capital, Puerto Príncipe.
Desde el homicidio del presidente Jovenel Moïse en 2021, la nación caribeña ha evidenciado un acelerado deterioro en todos los aspectos, abarcando la estabilidad institucional, la seguridad, la salud pública y la educación.
Grandes áreas están dominadas por grupos armados, lo que ha incrementado la violencia, el desplazamiento forzado de personas y el colapso de servicios esenciales en medio de una crisis humanitaria y sanitaria.
Médicos Sin Fronteras (MSF) sigue estando presente en el país, donde realiza actividades desde hace más de treinta años.
En 2024, la institución llevó a cabo más de 72,000 consultas médicas, asistió a más de 4,800 sobrevivientes de violencia sexual y realizó alrededor de 7,500 cirugías en hospitales y clínicas móviles en varias de las áreas más peligrosas del país.
Sin embargo, la disminución de la seguridad ha afectado gravemente a MSF, cuyo equipo ha enfrentado amenazas, coacciones e incluso agresiones armadas, llegando a la necesidad de cerrar temporalmente algunas de sus sedes.
En esta conversación con BBC Mundo, Diana Manilla, líder de la misión de MSF en Haití, explica de qué manera la violencia extrema influye en las actividades cotidianas de sus equipos y admite que, si la situación se agrava, la organización podría considerar dejar el país.
BBC NEWS MUNDO
