En solo cuatro años de liderazgo, el joven capitán revolucionó Burkina Faso en términos políticos, sociales y económicos. Cuarenta años después, su legado continúa impactando con intensidad en la juventud africana.
“No es posible realizar un cambio significativo sin una cierta dosis de locura.” En este caso, surge del descontento, de la valentía de rechazar las antiguas fórmulas, de la valentía de crear el futuro. Asimismo, se requirieron los locos de antaño para que pudiésemos proceder con total claridad en el presente. «Yo deseo ser uno de esos locos».
Thomas Sankara, quien fue presidente de Burkina Faso – previamente Alto Volta – desde 1983 hasta 1987, sintetizaba con estas frases la propuesta radical que lo llevó a convertir un área del Sahel en un proyecto de liberación que cautivó al planeta.
A lo largo de su corto periodo de cuatro años en el poder, Sankara realizó una transformación social, económica y política significativa en la nación: promovió la liberación de la mujer -lo que incluyó la prohibición de la mutilación genital, los matrimonios forzados y la poligamia-, criticó el aspecto neocolonial e imperial de la deuda, estableció una severa política de austeridad e inició un ambicioso programa contra la deforestación. Este mes se celebran 42 años desde su llegada al poder.
Con Informacion de PUBLICO
