París, 04 mayo, batalladeideas.com.- Ser negro en una frontera que no se ve, como la que divide la localidad española de Irun de la francesa en Hendaya, representa un inconveniente, principalmente para los migrantes subsaharianos que están de paso hacia otros países de Europa, pero igual para aquellos que viven en la región, habituados a que la Policía francesa les detenga.
El drama de la inmigración en el Mediterráneo central y en la más arriesgada ruta canaria en el Atlántico ha relegado a un segundo plano la situación que atraviesan muchas personas que, tras poner en peligro su vida, logran llegar a Europa y se topan con nuevos obstáculos, como la frontera franco-española en el País Vasco, que también afecta a los ciudadanos negros que residen en la comarca.
La película ‘La isla de los faisanes’, debut de Asier Urbieta que se estrenó el 25 de abril, trata sobre ese tema. El actor Sambou Diaby, un joven de origen africano nacido en Pamplona (norte de España), fue detenido por la Policía francesa durante la filmación. A su papel en la película, le sucede algo similar.
En esta situación, la narrativa no relata nada que no haya sucedido en la realidad, incluso la más dolorosa, que ha llevado a la pérdida de cinco jóvenes que consideraron el río Bidasoa (límite entre Francia y España) como una ruta hacia Francia cuando los controles de la Gendarmería francesa se implementaron de manera física y diaria para obstaculizar otros accesos.
AGENCIA EFE
