El Gobierno ha decidido encarecer casi un 40% los permisos que cobra para escalar la mítica montaña.
El Everest es un sitio extremo, arriesgado, de complicado acceso, la cumbre del mundo y uno de sus lugares más desconocidos. Sin duda, no se trata de un sitio inhóspito. Su atracción es tan fuerte que anualmente cientos y cientos de escaladores, junto a sus sherpas, cargan la mochila para subir sus 8.849 metros.
Se estima que en 2018, antes de la pandemia, alcanzaron la cima más de 800 montañistas. Las expectativas para la temporada de primavera de este año son óptimas, con alrededor de 700 cumbres desde Nepal y Tíbet.
Con esa información, las autoridades de Nepal han decidido aumentar las tarifas que cobran casi un 40%.
Un objetivo ambicioso… y costoso. Ascender al Everest no es algo fácil. Tampoco es económico. Particularmente desde septiembre, cuando Nepal planea aumentar las tarifas que impone a los escaladores por los permisos requeridos para ascender la montaña más elevada del mundo.
Los precios no se habían modificado en casi diez años, por lo que en Katmandú han optado por hacer cambios significativos, incrementando sus tarifas alrededor de un 36%. En efectivo, eso se convierte en miles de dólares adicionales para quienes buscan alcanzar la cima del Everest.
Con Informacion de XATAKA MAGNET
