Singapur navega un entorno global fragmentado marcado por tensiones geopolíticas, pero el conflicto en Irán está generando efectos indirectos que podrían favorecer a su economía. Se proyecta un crecimiento del 2,5% este año, con una estabilización entre el 2% y el 3% a largo plazo, situándose por encima del promedio mundial.
Según Bloomberg Intelligence, las autoridades están ajustando su estrategia frente a estos riesgos y, pese al deterioro del contexto global, el país «seguirá creciendo moderadamente más rápido que el promedio del mundo desarrollado» en los próximos años, incluso considerando el impacto del conflicto en Oriente Medio.
La volatilidad internacional podría reforzar el papel de Singapur como centro financiero. Factores como su «regulación cuidadosa», «moneda fuerte» y calificación crediticia AAA lo posicionan para captar capital. Aunque las entradas vinculadas al conflicto han sido «modestas», podrían superar el 6% de la base de banca privada si la guerra se prolonga, impulsando el crecimiento anual de activos bajo gestión hacia el rango superior estimado del 6%–10% hasta 2030.
En paralelo, la apuesta tecnológica refuerza su posicionamiento regional. Google estima que la inteligencia artificial podría generar más de 190.000 millones de dólares singapurenses en valor para 2030, apoyada en inversiones en semiconductores, manufactura avanzada e infraestructura de datos.
Sin embargo, el escenario no está exento de riesgos estructurales. «El debilitamiento del orden internacional basado en reglas y la división entre China y los Estados Unidos podrían ser el mayor riesgo a largo plazo para el pequeño Estado-nación». El modelo económico de Singapur, basado en la apertura comercial y la atracción de inversión, sigue expuesto a las fracturas del sistema global.
Fuente: Depresion Economica.
