Ciudad de México, 18 octubre, (batalladeideas.com).- De acuerdo a Kinley Salmon, corresponsal de The Economist en América Latina, la descentralización, el empleo de tecnología y la flexibilidad de los traficantes han dificultado más que nunca el cese del flujo de cocaína.
De acuerdo con un análisis reciente divulgado por The Economist, el modelo de narcotráfico que en el pasado representó Pablo Escobar (centralizado, jerárquico y ferozmente eficaz) ya es historia. Actualmente, el tráfico de cocaína en América Latina funciona con una lógica descentralizada, más fragmentada y tecnológicamente avanzada, lo que ha complicado notablemente los esfuerzos de las autoridades para enfrentarlo.
Principales descubrimientos del informe.
- Cierre del modelo vertical: Ha llegado a su fin la época del “jefe”. En vez de carteles principales, hay numerosas redes pequeñas que colaboran o compiten, lo que dificulta la identificación de líderes y estructuras.
Técnicas novedosas:
- Se emplean buzos para rescatar cargas escondidas en áreas costeras.
- Los narcosubmarinos, barcos semisumergibles construidos para eludir radares, se han hecho frecuentes en trayectos marítimos.
La química avanzada posibilita ocultar la cocaína en artículos que parecen inofensivos, complicando su identificación.
- Expansión territorial: Naciones como Ecuador, que anteriormente no eran protagonistas, ahora se han convertido en puntos fundamentales en el tráfico y la exportación de cocaína, evidenciando una diversificación de rutas.
- Crecimiento en producción: La disponibilidad de cocaína ha alcanzado cifras récord, de acuerdo con información de Naciones Unidas, mientras que los narcotraficantes mejoran sus técnicas para eludir la supervisión.
Kinley Salmon, corresponsal de The Economist en América Latina, señala que esta nueva estructura del narcotráfico constituye un reto monumental. La descentralización, la implementación de tecnología y la flexibilidad de los traficantes han complicado más que nunca la detención del flujo de cocaína.
GLOBOVISION/BDI
