Manila, 10 noviembre, (batalladeideas.com).- La trayectoria del tifón Fung-wong por el norte de Filipinas provocó una crisis humanitaria que impacta a más de 1.4 millones de personas, forzadas a dejar sus hogares debido a las intensas precipitaciones, deslizamientos de tierra y apagones ocurridos en diversas provincias. Las autoridades han confirmado la muerte de ocho personas y continúan con los operativos de rescate y asistencia.
El fenómeno climatológico afectó intensamente a la provincia de Aurora, donde alcanzó la categoría de supertifón, con vientos constantes de hasta 185 kilómetros por hora y ráfagas que sobrepasaron los 230. La Oficina de Defensa Civil informa sobre inundaciones en 132 comunidades y daños estructurales en al menos mil casas, varias de ellas totalmente sumergidas.
En áreas rurales, la rápida subida del agua lleva a los residentes a buscar asilo en las azoteas de sus viviendas. Las condiciones severas complicaron el acceso por tierra, con varias rutas obstruidas por deslizamientos. Las autoridades se encuentran en la eliminación de escombros para restablecer la circulación y facilitar el envío de ayuda.
Entre las víctimas se incluye a una persona ahogada en Catanduanes y otra muerta en Catbalogan tras el derrumbe de su casa. Fung-wong, con un radio de mil 800 kilómetros, disminuyó su intensidad al cruzar las montañas del norte y las áreas agrícolas, antes de encaminarse hacia el mar de China Meridional con destino a Taiwán.
El presidente de Filipinas, Ferdinand Marcos Jr., declaró un estado de emergencia nacional debido a los estragos causados por Fung-wong y el tifón Kalmaegi, que semanas atrás provocó 224 muertes en su paso hacia Vietnam. La iniciativa tiene como objetivo facilitar la ayuda humanitaria y la recuperación de las áreas impactadas.
Dentro de las medidas de prevención, se cancelaron más de 325 vuelos nacionales y 61 internacionales. Asimismo, miles de personas están atrapadas en puertos debido a la restricción de navegación en aguas libres.
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