Caracas, 10 abril, batalladeideas.com.- Para resguardar los cultivos frente al incremento de las sequías, los investigadores estudian los genes de un reducido conjunto de plantas que pueden soportar meses sin agua y renacer en pocas horas.
Al crecer en Sudáfrica en los años 70, Jill Farrant se percató de pequeña por primera vez que había varias plantas a su alrededor que parecían volver a la vida.
Posteriormente se dio cuenta de que estas plantas son capaces de vivir seis meses o más sin agua. Sus hojas se tornan marrones y frágiles al tocarlas, pero, si reciben agua, vuelven a ser verdes en pocas horas. En un día, retoman su forma original y son capaces de seguir con la fotosíntesis.
Aunque esta habilidad, parecida a la de Lázaro, es frecuente en musgos, helechos y otras plantas no florecientes, estas «plantas de resurrección» eran angiospermas, es decir, plantas con flores, que abarcan todos los árboles que tienen flores y las cosechas que producen frutos y semillas. No obstante, de las 352,000 especies de plantas con flores que se conocen, únicamente 240 son consideradas de «resurrección».
Esparcidas a lo largo de la rama de las plantas en el árbol de la vida, este grupo de plantas frecuentemente carece de conexión, ya que cada una ha evolucionado de forma independiente la habilidad de sobrevivir sin agua.
Se desarrollan mayormente en pendientes rocosas o terrenos con grava de Sudáfrica, Australia y Sudamérica, y las estrategias utilizadas para este engaño casi zombi son asombrosamente parecidas, casi como si se pudiera acceder a una colección de herramientas antiguas desde lo más profundo de su ADN para enfrentar la cuestión de la sequía.
VTV. GOB. VE
