Con posturas opuestas, el presidente de Estados Unidos y el líder del Kremlin se encuentran en la base Elmendorf-Richardson para dar inicio a un proceso diplomático marcado por la desconfianza de Zelensky y sus aliados europeos.
Si la Cumbre de Alaska tiene éxito, Trump planea invitar a Volodimir Zelensky para promover un encuentro trilateral con Putin, que ayudaría a definir una ruta hacia un armisticio definitivo entre Kyiv y Moscú.
De lo contrario, si la reunión privada resulta ser un desastre, Trump ya advirtió que actuaría sin pensarlo un instante.
“Soy el presidente y no voy a dar rodeos. «En los primeros dos, tres, cuatro o cinco minutos sabré si la reunión será buena o mala,» expresó ayer Trump.
Y agregó: “Si se trata de una mala reunión, concluirá rápidamente, y si es una buena reunión, conseguiremos la paz en un futuro muy próximo”.
Una demanda territorial que Zelensky, Europa y ahora el mismo Trump rechazan. Por lo tanto, Putin solo tiene que calmar sus demandas para impedir que el presidente de Estados Unidos finalice la reunión, convoque su conferencia de prensa y regrese enérgico a Washington.
Trump no elimina la posibilidad de transferir territorios de Ucrania a Rusia para lograr la paz, pero el líder republicano ya acordó con Emmanuel Macron-Francia-, Friedrich Merz-Alemania-, Georgia Meloni-.Italia-, Keir Starmer-Reino Unido- y Zelensky, que dicha medida diplomática no debe ser interpretada como un botín de guerra para el Kremlin.
Con Información de INFOBAE.
