El 9 de octubre de 2025, en una reunión de gabinete en Washington, D.C., Robert Kennedy Jr., Secretario de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos, causó polémica al afirmar que podría haber una conexión entre la circuncisión infantil y el autismo, sugiriendo que el Tylenol podría ser un factor causal. Kennedy señala que dos investigaciones muestran que los niños que son circuncidados en una edad temprana tienen el doble de posibilidades de desarrollar autismo, y que el fármaco dado después del procedimiento podría ser el culpable.
A pesar de no detallar los estudios, se menciona una investigación de Dinamarca en 2015, que examinó a 343,000 niños y descubrió una mayor frecuencia de diagnóstico de autismo antes de los 10 años en los que fueron circuncidados. Los autores sugirieron que cirugías difíciles y dolorosas en la infancia podrían incrementar el riesgo de problemas de neurodesarrollo, conducta y salud mental en etapas futuras.
Críticas a la medicina y posiciones religiosas: ¿existe evidencia bastante?
Especialistas han puesto en duda la validez del estudio danés, tildándolo de defectuoso por no incluir otras afecciones dolorosas comunes en la infancia, como las infecciones urinarias. Asimismo, indican que los niños circuncidados podrían obtener diagnósticos más pronto por su mayor acceso a servicios de salud, lo que no implica necesariamente una relación causal.
Los comentarios de Kennedy se añaden a los de Donald Trump, quien dos semanas antes advirtió a las mujeres en estado de gestación que no tomen Tylenol a menos que tengan fiebre, argumentando que podría incrementar el riesgo de autismo en el feto. Asimismo, solicitó a la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) que añadiera una advertencia sobre el desarrollo cerebral en la etiqueta del fármaco.
Con Informacion de AGENCIA EFE.
