Este impulso secuencial, que atraviesa la corteza cerebral a una velocidad comparable a la de un radar, ordena áreas visuales, decide qué recuerdos se mantienen disponibles y podría incluso fomentar tratamientos innovadores para dificultades de aprendizaje y déficit de atención.
Un grupo de científicos del Picower Institute for Learning and Memory del MIT identificó la presencia de un pulso rítmico que recorre la corteza cerebral y regula el acceso a los recuerdos visuales, además de la manera en que atendemos y reaccionamos ante estímulos. El descubrimiento, divulgado en Neuron, no solo facilita una comprensión más profunda del rendimiento cognitivo cotidiano, sino que también crea oportunidades para cambiar el enfoque clínico de los trastornos relacionados con la memoria y la atención.
Las ondas del cerebro y la memoria visual
El cerebro emplea varios tipos de ondas eléctricas, cada una con un ritmo y función particular. Entre ellas, las ondas theta —oscilaciones lentas de 3 a 6 hercios (Hz)— han estado relacionadas desde hace décadas con la memoria, la orientación espacial y la atención, aunque su función precisa en la memoria visual de trabajo seguía siendo un enigma.
El equipo bajo la dirección de Hio-Been Han y el profesor Earl K. Miller halló que el avance de la onda theta en la corteza funciona como un radar biológico, explorando el cerebro de manera descendente para permitir un acceso exacto a los recuerdos. De esta manera, diversas regiones de la corteza visual se activan de forma secuencial, estructurando la búsqueda y elección de información pertinente en la memoria visual.
Con Información de INFOBAE.
