Maracaibo, 06 junio, (batalladeideas.com).- La familia de Mercedes Yamarte está destrozada por las deportaciones impulsadas por Donald Trump. Sus tres hijos se fueron a Estados Unidos en busca de una vida mejor. Actualmente, uno está preso en El Salvador, otro se ha autodeportado a México y el tercero vive con temor, oculto.
La lluvia se intensifica en un vecindario de calles de arena en Maracaibo, a nueve horas en coche de Caracas. En una pequeña casa de bloques y techo de zinc vive Mercedes, donde se siente la tristeza.
El hijo mayor, Mervin José Yamarte Fernández, de 30 años, fue detenido el 13 de marzo en Texas, enviado de vuelta a El Salvador y recluido en una gran prisión para pandilleros.
Mercedes enseña en su teléfono una imagen de todos sus hijos, tomada durante una videollamada en la pasada Navidad.
«Deseo poder dormir, despertar y que esto no haya sucedido nunca», expresa entre lágrimas esta madre de 46 años que vive en Los Pescadores, un barrio junto al Lago de Maracaibo al que nunca arribaron la prosperidad petrolera ni los recursos del gobierno.
Mervin, casado y padre de una niña de seis años, es uno de los 252 migrantes venezolanos que fueron deportados el 15 de marzo por la administración Trump a El Salvador, basándose en una ley de guerra del siglo XVIII, y encarcelados sin el debido proceso con el apoyo del gobierno salvadoreño de Nayib Bukele.
Sin embargo, abogados y activistas señalan que numerosos migrantes fueron expulsados únicamente por tener tatuajes que no están relacionados con el Tren de Aragua.
Mervin, quien laboraba en una tortillería y en la construcción en Texas, tiene un tatuaje en la mano izquierda con el número 99, el de su jersey de fútbol.
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