El tiempo que los individuos invierten en sus dispositivos móviles ha llegado a niveles de gran importancia para el ámbito empresarial.
La estadística es clara: si se sostiene un promedio diario de cinco horas de uso de la pantalla, esto significa que la población dedica el equivalente a más de 76 días al año, más de dos meses, concentrada en su teléfono móvil.
Esta tendencia, cuya alza fue evidenciada en un artículo de Portafolio.co que menciona tendencias aún más marcadas para Latinoamérica con hasta cinco horas diarias de uso de teléfonos, el empleo de los dispositivos se disparó drásticamente tras la pandemia, reflejando un aumento en el consumo del 30% en comparación con años anteriores.
Este dato no es solo una anécdota social, sino el indicador más evidente de dónde se encuentra la atención del mercado y dónde debe enfocarse su estrategia de penetración y comunicación.
La constante presencia del celular representa un doble desafío para las organizaciones. Por un lado, se refuerza la imperiosa necesidad de aumentar la presencia digital.
En un mercado con características cambiantes y en continua evolución, la posibilidad de alcanzar al cliente ya no reside únicamente en los canales convencionales, sino en la habilidad de las empresas para atraer a sus audiencias a través de aplicaciones, redes sociales y plataformas de mensajería, que son los principales consumidores de ese tiempo de conexión.
Las compañías deben considerar cada hora adicional de conexión de sus usuarios como una oportunidad valiosa para implementar campañas de marketing digital efectivas, mejorar la experiencia del usuario en e-commerce y crear métodos de pago electrónico más eficientes.
En cambio, la alta cantidad de tiempo frente a la pantalla genera retos para la productividad interna.
Con Informacion de BANCA Y NEGOCIOS.
