En medio de la crisis económica y las sanciones de Estados Unidos, Venezuela ha reiniciado la producción de carbón en colaboración con una firma turca, con el objetivo de exportar más de 10 millones de toneladas en este año, según informan fuentes empresariales.
Según Routers, la extracción de carbón, una de las pocas actividades no afectadas por sanciones internacionales, se ha convertido en un nuevo fundamento del plan del presidente Nicolás Maduro para diversificar una economía que históricamente ha dependido del petróleo.
La compañía estatal Carbozulia, en colaboración con su socio turco Glenmore Dis Ticaret Ve Madencilik, reactivó la empresa mixta Carboturven, encargada de las actividades en las minas Paso Diablo y Mina Norte, situadas en el estado Zulia.
Las labores, que habían estado detenidas por años, se reanudaron a finales de 2024. Cifras internas sugieren que la producción en el primer trimestre de 2025 llegó a tres millones de toneladas, lo que podría sobrepasar los niveles históricos de inicios de siglo. El carbón de Venezuela, con alto poder calorífico y menor contenido de azufre, se exporta casi en su totalidad a Turquía, desde donde se distribuye a otros destinos en Europa.
Sin embargo, el crecimiento de la minería intensifica las inquietudes medioambientales. Grupos locales, como Sociedad Homo et Natura, alertan que las minas están arrojando contaminantes como mercurio, plomo y cianuro al río Guasare, perjudicando a al menos doce comunidades indígenas y rurales. Los residentes de las áreas mineras afirman que el polvo de carbón recubre los cultivos, las techumbres y el agua potable.
A pesar de que un informe interno de Carbozulia menciona estrategias de mitigación ambiental, como el tratamiento de efluentes y la regulación de emisiones, no se ha verificado su implementación. Los monitores ambientales en las comunidades dejaron de operar hace meses, según declaraciones de los empleados.
Con Información de VERSIÓN FINAL.
