Un grupo de líderes tribales consiguió acordar un cese al fuego de siete días entre comunidades suníes y chiíes en Pakistán, luego de un ataque armado a un convoy de pasajeros y un tiroteo de represalia que resultó en más de 70 muertes esta semana.
Los choques tuvieron lugar en Kurram, en KP, y son parte de un largo historial de conflictos sectarios en Pakistán, donde las disputas territoriales y los agravios históricos han aumentado la violencia en la región, exacerbada por la intervención de grupos armados.
Muhammad Ali Saif, asesor en comunicación del Gobierno de KP, informó que un acuerdo, logrado en una jirga tras duras negociaciones, implica intercambio de prisioneros y devolución de cuerpos de víctimas de ataques este fin de semana.
La violencia alcanzó su punto más alto el jueves pasado, con intensos disparos contra un convoy de aproximadamente 200 vehículos de pasajeros, resultando en la muerte de al menos 43 personas, la mayoría de ellas chiítas, mientras viajaban por una carretera escoltados por fuerzas de seguridad.
Como respuesta al ataque, seguidores de la rama chií armados atacaron al día siguiente hogares y comercios pertenecientes a seguidores de la rama sunita, resultando en la muerte de al menos 35 personas de ambos grupos y dejando más de 50 heridos.
Con Informacion de EFE
