Bogotá, 10 junio, (bartalladeideas.com).- El ataque contra el senador y candidato presidencial Miguel Uribe Turbay no solo dejó un rastro de sangre en las calles de Bogotá, sino que también abrió la posibilidad de una nueva intervención de Estados Unidos en los asuntos colombianos.
La justificación en esta ocasión es el arma utilizada, una pistola automática Glock de 9 mm que fue adquirida legalmente en Arizona en 2020, y que terminó en manos de un joven sicario de 15 años, quien supuestamente llevó a cabo el atentado. Con este argumento, la Agencia Federal de Alcohol, Tabaco y Armas de Fuego (ATF) de Estados Unidos ha decidido involucrarse directamente en la investigación.
Las autoridades colombianas ya han comenzado a actuar. La Fiscalía y la Policía Nacional han logrado identificar al menor, han rastreado el arma utilizada, han revisado más de mil grabaciones y realizado numerosas entrevistas. No obstante, con la intervención de la ATF, aumenta el temor de que Washington aproveche este caso para inmiscuirse nuevamente en decisiones que deberían ser solo de Colombia.
Ataque durante la campaña política
El sábado 7 de junio, Miguel Uribe Turbay se encontraba en un mitin improvisado en el barrio Modelia de Bogotá. Allí, recibió tres disparos: dos en la cabeza y uno en la pierna izquierda, en un ataque realizado por un adolescente que disparó a corta distancia.
Poco después de ser capturado, el joven reveló quién lo había reclutado para el ataque. «Fue el hombre de la olla (zona relacionada con una red de microtráfico), yo puedo decir quién fue, déjenme darles los números», comentó el chico al referirse al autor intelectual que lo contrató para llevar a cabo el atentado.
El informe médico, tres días después del intento de asesinato, indica que Uribe Turbay «permanece en la Unidad de Cuidados Intensivos, recibiendo el monitoreo y los cuidados necesarios, y se encuentra en estado crítico».
VENEZUELA NEWS
