Con apenas 21 meses, las obras de “Pulgarcita” se muestran en una galería de moda en Tokio y se transformaron en un acontecimiento.
Con su pequeña mano sosteniendo hábilmente el pincel, la artista japonesa Pulgarcita rocía el lienzo con una alegre ligereza. A los 21 meses, es la estrella de una exposición en Tokio que continúa abierta cuando ella se va a dormir.
Las obras abstractas de la pequeña se comercializan a 33.000 yenes (230 dólares) en su primera exposición en Decameron, una galería de estilo ubicada sobre un bar en el barrio rojo de Kabukicho en Tokio.
Su estilo vibrante es “infantil pero enigmáticamente hábil”, declara Dan Isomura, director de la galería y artífice de sus padres, quienes también son artistas. Cuando Isomura observó las piezas de la bebé por primera vez, pensó: “vaya, esto es arte verdadero”, señala.
En el hogar de la familia, las alfombrillas de tatami están llenas de manchas de diferentes colores. Con paciencia, su madre, una refugiada ucraniana en sus veintes, la asiste para abrir los tubos de pintura y verter el contenido sobre el papel.
«Soy capaz de observar el compás en sus movimientos y los patrones. Sabe lo que está haciendo”, declara la madre, quien prefiere permanecer en el anonimato por motivos de privacidad.
Pulgarcita, que para completar el ciclo, motivó con su creatividad la primera muestra de Isomura como director de la galería Decameron.
Al principio, él pensaba que la bebé estaba “rayando de manera aleatoria, como si estuviera jugando en el barro”. Sin embargo, al observar a Pulgarcita trabajando, “parecía hacer un gesto cada vez que pensaba que la pintura estaba concluida” y solicitaba a su madre un nuevo lienzo.
Con Informacion de INFOBAE.
