Ámsterdam, 23 junio, (batalladeideas.com).- Al llegar a La Haya, uno siente una calma sin saber mucho de esta ciudad costera, asociada a la existencia de la Corte Internacional de Justicia y que se ha transformado en un punto de tránsito para turistas y estudiantes, siendo la tercera ciudad más grande de los Países Bajos, después de Ámsterdam y Rotterdam.
Es en este lugar donde se decide el futuro de la defensa y seguridad global con una cumbre de la OTAN calificada por muchos como «la más complicada en la historia de la Alianza». La Haya, en efecto, aparenta ser un sitio seleccionado intencionadamente: defensora de la justicia mundial actúa como sede para una entidad que afirma combatir en este momento a las autocracias como la de Vladímir Putin.
La Haya es tan importante que allí se encuentra la sede del Gobierno de Países Bajos, el Parlamento y la residencia del monarca. Sí, en realidad, «la capital legal del mundo» y por eso es un referente de lo que se debe y no se debe hacer, especialmente en un momento en que el derecho internacional está en crisis.
«La justicia no es un privilegio exclusivo de los poderosos, sino un derecho de todos los pueblos», afirma uno de los lemas relacionados con la ciudad, que reúne cerca de 200 organizaciones internacionales. En realidad, no importa que el clima no sea muy favorable para captar la esencia del sitio, ya que este cobra vida cuando el sol ilumina los canales o el océano, porque la costa es otra de las grandes cualidades de La Haya.
Aparte de su rol como núcleo político, también se ha transformado en un nexo para estudiantes de toda Europa que lo consideran una etapa en su desarrollo académico.
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