Teherán, 23 junio, (batalladeideas.com).- Irán ha aumentado su poder en la región mediante el denominado «eje de resistencia», una serie de aliados estratégicos que le permiten contrarrestar la influencia de Estados Unidos e Israel en el Medio Oriente.
Con la tensión existente en Oriente Próximo, la posibilidad de una guerra total que escale en mayores conflictos parece más inminente que nunca. Los ataques de Israel en Irán y las respuestas de este, junto con el asalto estadounidense a las plantas nucleares, parecen ser la excusa perfecta para que se produzca la barbarie en una región que, lamentablemente, no es ajena a ella.
La geopolítica presenta complejidades, pero una cosa es evidente: los aliados son cruciales para el avance de un conflicto, especialmente cuando son tan fuertes o incluso más que los actores directamente involucrados. Décadas de tensión han creado el contexto ideal para que Irán consolide sus alianzas, especialmente en el medio oriente. Su denominado «eje de resistencia» tiene como única misión debilitar la influencia de Estados Unidos e Israel en la zona y transformarse en una potencia.
¿Quiénes integran el ‘eje de resistencia’?
La temida coalición incluye a organizaciones como Hamás en Gaza, Hezbolá en Líbano, los hutíes en Yemen, y otros grupos paramilitares en Irak y Siria. En realidad, todos ellos son catalogados como grupos terroristas por ciertos países occidentales y, para ser sinceros, se han transformado en problemas para la inteligencia y los líderes tanto israelíes como estadounidenses.
La estrategia de Teherán para formar alianzas es objeto de controversia, dado que reciben apoyo continuo de naciones cuyos líderes comparten la ideología antiestadounidense, aunque también son reconocidos por ser fuertes dictadores. Esas elecciones sobre con quién asociarse son las que, justamente, han llevado a que el ‘bando’ iraní esté más frágil que en cualquier otro momento.
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