Las operaciones migratorias en centros de trabajo continuaron este sábado en Los Ángeles por segundo día consecutivo, volviendo a enfrentar a las autoridades federales con los manifestantes. Estos últimos señalaron la carencia de comunicación entre los detenidos, sus abogados y los congresistas.
Decenas de agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y de la Oficina de Protección Fronteriza y Aduanas (CBP) llevaron a cabo una operación en una compañía de Paramount, lo que culminó en al menos 65 detenciones. La comunidad reaccionó rápidamente, con cientos de protestantes obstruyendo la salida de coches federales. Los protestantes fueron dispersados por las autoridades con gases lacrimógenos, facilitando la extracción de los detenidos en vehículos de CBP sin insignias.
A lo largo del día se oyeron lemas como “fuera ICE”. A diferencia del día anterior, se registró mayor caos, con más de siete operativos informados en diversos establecimientos, incluyendo una tienda de donas. La aparición de agentes migratorios en supermercados de la comunidad latina también se difundió en redes sociales, alertando que “la migra estaba buscando”.
Las autoridades impidieron la entrada de abogados y congresistas al centro de detención de ICE en Los Ángeles, que intentaban hablar con los inmigrantes. Un miembro de la Cámara comentó que había obtenido reportes sobre las difíciles condiciones de los detenidos, señalando hacinamiento, escasez de alimentos y agua, y condiciones inadecuadas en las que se encuentran recluidos.
Los activistas han señalado que las operaciones del fin de semana tienen como objetivo desincentivar la protección de los inmigrantes, lo que permite deportaciones aceleradas. Jorge Mario Cabrera, representante de la Coalición por los Derechos Humanos de los Inmigrantes de Los Ángeles (CHIRLA), señaló que estas medidas son una «justificación» para frenar la defensa de una iniciativa legislativa en el Senado que proporcionaría fondos importantes a las entidades migratorias.
Con Informacion de DCN.
