En Brasil, uno de los países más desiguales a nivel global, el 1% más adinerado posee el 27,4% del ingreso total.
Este miércoles, el Senado de Brasil dio luz verde a una exención impositiva para los empleados de bajos ingresos y a la implementación de un impuesto mínimo para las personas más ricas, marcando así una de las más significativas victorias legislativas del presidente Luiz Inácio Lula da Silva.
La propuesta, que fue aprobada por la Cámara de Diputados en octubre, constitía una de las principales prioridades del tercer mandato de Lula, quien ahora debe firmarla para que comience a regir el año próximo, antes de las próximas elecciones presidenciales.
La reforma contempla excluir del impuesto sobre la renta a quienes perciben hasta 5.000 reales al mes (alrededor de 930 dólares) y disminuirlo para aquellos que reciben hasta 7.350 reales (1.300 dólares), lo que favorecerá a cerca de 25 millones de brasileños.
El senador Renan Calheiros, que lidera el proyecto de ley y apoya a Lula, comentó en el debate que la reforma «rectifica una irregularidad histórica» en el sistema fiscal del país.
«El objetivo es afirmar el principio de progresividad en los impuestos: quien posee menos contribuye menos y quien tiene más, en efecto, contribuye más», afirmó.
Los senadores votaron en contra de todas las enmiendas propuestas para evitar devolver el texto a la Cámara de Diputados, lo cual va en contra del objetivo del Gobierno de llevar a cabo la reforma a la brevedad.
Para paliar la significativa disminución en la recaudación, la norma impone un impuesto mínimo a quienes obtienen más de 600.000 reales anuales (113.000 dólares) y cuyo tope alcanzará el 10% para quienes tienen ingresos superiores a los 1,2 millones de reales anuales (223.000 dólares).
Con Informacion de BANCA Y NEGOCIOS.
