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Cabecear una pelota de fútbol altera la química del cerebro, según un estudio.

Redacción Batalladeideas
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Las resonancias magnéticas y los análisis sanguíneos muestran alteraciones en la función nerviosa y en proteínas relacionadas con lesiones, indicando potenciales riesgos acumulativos para quienes utilizan esta técnica con frecuencia.

“El paso siguiente es comprender si estas modificaciones se acumulan con el tiempo y lo que eso podría implicar para la salud de los deportistas a largo plazo”, continuó McCartney. “Al mismo tiempo, apoyamos las solicitudes para que los futbolistas sean precavidos y reflexionen sobre la necesidad de cabecear con frecuencia, especialmente en las sesiones de entrenamiento.”

En el nuevo estudio, los investigadores solicitaron a 15 futbolistas masculinos que golpearan una pelota con la cabeza 20 veces en un periodo de 20 minutos. Las pelotas eran lanzadas a una velocidad constante por una máquina, y cada jugador realizaba una segunda ronda al patear la pelota para ofrecer un medio de comparación.

Las resonancias magnéticas mostraron una química modificada en una zona del cerebro relacionada con el movimiento corporal, además de una reducción de la conductividad eléctrica en distintas áreas.

Esto indica que la dirección influye en la manera en que el cerebro consume energía y en cómo se transmite la información a través de la materia blanca, el tejido nervioso que enlaza diversas áreas del cerebro, señalaron los investigadores.

Al mismo tiempo, las pruebas de sangre revelaron concentraciones aumentadas de dos proteínas vinculadas a daño cerebral y al riesgo de demencia futura: la proteína ácida fibrilar glial (GFAP) y la luz de neurofilamento (NFL).

Con Informacion de INFOBAE.

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