Washington, 5 diciembre, (batalladeideas.com).- En laboratorios de Texas, unas partículas que tienen forma de flor han permitido que células dañadas recuperen parte de su energía perdida.
Un grupo de científicos biomédicos de la Universidad Texas A&M, en Estados Unidos, ha creado un enfoque novedoso para restaurar la vitalidad de células humanas afectadas o envejecidas, un progreso inicial que podría dar paso a nuevas alternativas en el tratamiento de enfermedades relacionadas con el deterioro celular.
El secreto del descubrimiento radica en las mitocondrias, esas pequeñas estructuras que operan como las «fuentes de energía» de la célula. Con el tiempo –y debido a agresiones como trastornos neurodegenerativos o ciertos tratamientos oncológicos–, estas centrales de energía disminuyen en cantidad y efectividad. Esa disminución afecta de manera general: con escaso combustible interno, las células tienen restringido su rendimiento y su habilidad de reparación.
Nanoflores y células madre: una estrategia experimental alentadora.
Ante este desafío, el grupo liderado por el Dr. Akhilesh K. Gaharwar y el estudiante de doctorado John Soukar sugiere un método diferente que prescinde de alteraciones genéticas o mezclas complicadas de medicamentos. Su técnica se fundamenta en partículas con apariencia de flor, llamadas nanoflores, que son aplicadas directamente a las células madre.
Realizadas con disulfuro de molibdeno, un compuesto inorgánico que exhibe características únicas a nivel microscópico, estas estructuras –según indica Science Alert– actúan como verdaderas esponjas capaces de absorber moléculas de oxígeno perjudiciales. Simultáneamente, activan genes que fomentan la generación de nuevas mitocondrias en las células madre.
El impacto es destacado. Según indica la Universidad Texas A&M, las células madre sometidas a tratamiento se convierten en auténticas «biofábricas mitocondriales», capaces de producir hasta el doble de mitocondrias en comparación con las no tratadas.
GLOBOVISION/BDI
