La IA y la GenAI (IA generativa) están revolucionando el método convencional de desarrollo de fármacos, acelerando la detección de nuevas moléculas y mejorando el diseño de ensayos clínicos.
Por ejemplo, el uso de modelos de IA facilita la identificación de patrones genéticos o de marcadores para clasificar a grupos de pacientes con mayor probabilidad de responder a un tratamiento. Esto afecta la efectividad de los tratamientos y a disminuir el tiempo de espera para los pacientes.
En la producción, el sector farmacéutico emplea la IA para mejorar el diseño y control de procesos, el seguimiento inteligente y el mantenimiento, así como la vigilancia de tendencias para fomentar la mejora constante. Se mejoran las gestiones de inventarios, producción y stocks para aumentar la eficiencia de los procesos y reducir el impacto ambiental.
Asimismo, en las plantas de producción se está empleando en la actualidad la Inteligencia Artificial para optimizar la seguridad de los trabajadores, mediante sistemas que advierten sobre conductas que podrían resultar en un accidente.
Sin embargo, es en el ámbito de la investigación donde la IA puede resultar más significativa. La inteligencia artificial está influyendo directamente en la creación de medicamentos nuevos y superiores. Primero para la identificación y clasificación de pacientes.
La inteligencia artificial tiene la capacidad de examinar extensas bases de datos de pacientes para detectar a los que satisfacen los criterios específicos de un estudio clínico, mejorando la precisión y efectividad del proceso de selección. Asimismo, a través de la utilización de modelos predictivos, la IA puede analizar qué pacientes tienen mayores posibilidades de reaccionar favorablemente al tratamiento en investigación, lo que incrementa las tasas de éxito del ensayo.
Y, además, puede contribuir a reconocer grupos de pacientes subrepresentados, garantizando una mayor diversidad en los ensayos y aumentando la relevancia de los hallazgos del estudio.
Con Informacion de EL ECONOMISTA.ES
