Brasil es un relevante comprador de fertilizantes rusos y ha incrementado las adquisiciones de hidrocarburos de esa nación.
Legisladores demócratas y republicanos, junto a empresarios estadounidenses, alertaron a los senadores brasileños que se encontraban en Washington sobre el creciente comercio entre Brasil y Rusia, y las potenciales sanciones que esto podría implicar en el futuro.
De esta manera lo expresó en una conferencia de prensa el grupo compuesto por ocho senadores brasileños, que entre el lunes y el miércoles buscó establecer diálogos para cambiar el arancel del 50% que anunció el presidente Donald Trump a partir del 1 de agosto.
El líder de la delegación, el senador Nelsinho Trad, afirmó que comunicó tanto a los diputados como a los empresarios que un arancel aduanero extra del 50% sobre los productos brasileños representa un «pierde-pierde» para ambas naciones.
Asimismo solicitaron que se retrase su implementación para que las empresas dispongan de más tiempo para ajustarse a la nueva situación.
«Otros países dispusieron de ese tiempo. «Brasil, não», reclamou Trad.
Trump declaró el impuesto a las importaciones brasileñas el 9 de julio pasado. Afirmó que era una reacción a la supuesta «caza de brujas» que alega sufrir el exmandatario brasileño Jair Bolsonaro, procesado en la Corte Suprema por intento de golpe de Estado.
El líder republicano también cuestionó las resoluciones del Supremo brasileño para enfrentar las redes de desinformación asociadas a la extrema derecha y las barreras comerciales de la nación sudamericana, a pesar de que la balanza bilateral favorece ampliamente a Estados Unidos.
Sin embargo, el senador Marcos Pontes, parte de la delegación que viajó a Washington y quien fue ministro en el Gobierno de Bolsonaro (2019-2022), expresó su pesimismo respecto a la posibilidad de obtener un retraso del arancel y advirtió que se avecinan más dificultades.
Con Información de BANCA Y NEGOCIOS.
