Batalladeideas.com, 20 abril.- Una silla cargada de vestimenta, una mesa repleta de utensilios inservibles, una cama deshecha desde hace días… Situaciones diarias que, a pesar de su aspecto desordenado, pueden ser un espejo de algo más significativo: el estado emocional de quien vive en esos lugares.
La evidencia científica existente muestra una conexión directa entre el desorden, el estrés prolongado, la ansiedad persistente y diversas condiciones que impactan tanto la salud física como la mental.
“Los espacios individuales reflejan el estado emocional de las personas”, de acuerdo con un estudio de la Anderson School of Management de la Universidad de Nuevo México. Este estudio argumenta que el desorden suele disminuir la sensación de bienestar, felicidad y seguridad, y que habitar en entornos caóticos provoca una baja en la capacidad de concentración y en la toma de decisiones, haciendo que «cualquier circunstancia se sienta abrumadora».
La conexión entre el ambiente físico y el bienestar emocional ha sido tratada por especialistas como Daniel Levitin, neurocientífico de la Universidad McGill en Montreal, quien según El Tiempo señala que «vivir de manera continua en lugares desordenados puede generar ansiedad o altos niveles de estrés».
De manera similar, la psicóloga clínica Natalie Christine Dattilo aseguró que “el desorden visible es un reflejo inmediato de nuestras emociones”, enfatizando además su efecto en la disminución de la productividad.
¿Qué ocurre en el cerebro ante la ansiedad?
La ansiedad, si bien es una respuesta adecuada del organismo frente a peligros, puede llevar a consecuencias negativas persistentes cuando se vuelve crónica. «Al sentir ansiedad, el cuerpo de una persona pone en marcha diversas respuestas fisiológicas y psicológicas para su protección», como el incremento de la frecuencia cardíaca y la secreción de cortisol, conocido como la hormona del estrés, según el sitio Neuro-Class. No obstante, cuando esta respuesta se extiende.
EL ARAGUEÑO
