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Cuando Pulgarcita descubrió el «deep learning»: el impacto que ChatGPT está teniendo dentro de las aulas.

Redacción Batalladeideas
3 Min Read

Batalladeideas.com, 16 feb.– La visión de un profesor sobre los hipotéticos beneficios (y perjuicios) de la IA en el desarrollo de los alumnos
En su tan corto como poético ensayo Pulgarcita, el filósofo Michel Serres comparaba al joven occidental del primer tercio del siglo XXI con San Dionisio.

Evangelizador de las Galias a mediados del siglo tercero de nuestra era, fue capturado y mandado a ejecutar en el mons Martyrium (actual Montmartre) de la todavía Lutecia (actual Paris). Cuenta la leyenda que sus verdugos, cansados de remontar tanto escalón para llegar a lo alto del monte, lo decapitaron a la mitad de la subida.

Entonces el milagro se obró y el santo, no solo continuó caminando, sino que recogió su cabeza y la llevó bajo el brazo durante unos seis kilómetros, mientras recitaba salmos cristianos. Al final, entregó su cabeza a Casulla, una mujer piadosa, y murió al fin. En su honor se construyó en ese lugar la hermosa basílica de Saint-Dennis.

Serres dice que el adolescente actual, al que llama simpáticamente Pulgarcita por su grácil movimiento de pulgares sobre las pantallas táctiles, es como San Dionisio, porque no tiene la cabeza sobre los hombros, sino que la ha externalizado.

El mecanismo en el que está nuestra memoria, nuestro conocimiento, nuestro trabajo, en definitiva, nuestro pensamiento, ya no es nuestra cabeza, es nuestro ordenador personal o nuestro teléfono inteligente. Esa es nuestra auténtica mente, y ya no está dentro sino fuera de nuestro cuerpo.

Si analizamos la historia de la tecnología, podemos entenderla como una historia de progresiva externalización de las facultades humanas. Cuando inventamos la palanca o la polea, externalizamos nuestra fuerza muscular, la transferimos a una máquina. Así ocurrió con la rueda, el fuego, la ganadería, la manufactura de la piedra y del metal…

El homo faber delega tareas en herramientas y mecanismos, a cambio de poder y comodidad. Ya no necesito cansar mis piernas si domestico al caballo o invento la máquina de vapor, y tampoco necesito cansar tanto mis brazos si invento el pico, el martillo, la carretilla, el arado…

Con Informacion de XATAKA

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