Caracas, 19 mayo, (batalladeideas.com).- Si se considerara como un solo país, sería el octavo más extenso de América Latina, pero su superficie actualmente alberga siete pequeñas naciones soberanas: Guatemala, Belice, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica y Panamá.
Y al encontrarse en esa posición, es razonable que la franja de tierra que conecta geográficamente el norte y el sur del continente americano sea llamada Centroamérica.
No siempre, no obstante, se le denominó así.
Desde 1821, año en que se emancipó de España, la región ha recibido diversos nombres relacionados con sucesos políticos, luchas armadas e incluso su resistencia ante invasiones al territorio.
Los expertos concuerdan en que, a raíz de esto, el término centroamericano posee en la actualidad un sentido que trasciende lo geográfico (un indicio de ello es, por ejemplo, que en el uso coloquial la denominación frecuentemente excluye a panameños y beliceños).
En efecto, aunque las legislaciones de los países de Centroamérica definen de manera clara la ciudadanía en cada nación, «siempre hay una distinción de ser centroamericanos, eso está presente en las constituciones», resalta Héctor Pérez Brignoli, profesor emérito de la Escuela de Historia de la Universidad de Costa Rica.
«La identificación de centroamericanos siempre posee un estatus particular; no es habitual en otras regiones de América», comenta el historiador a BBC Mundo.
Y, a lo largo de más de un siglo, esa conexión se manifestó también en diversos esfuerzos por preservar la unidad regional y actuar como un solo país.
En realidad, en un momento dado, la mayoría de las naciones de América Central formaron una única república.
Y toda esa historia compartida es la que contribuyó a forjar, y ahora se encuentra implícita, en el nombre de Centroamérica.
BBC NEWS MUNDO
