El movimiento entre las agencias gubernamentales es habitual cuando una nueva administración asume en Washington; es frecuente que los presidentes despidan a funcionarios nombrados por sus predecesores de partidos opuestos.
Sin embargo, el presidente Donald Trump ha llevado a cabo transformaciones drásticas en los primeros días de su segunda administración, desde despedir a trabajadores de carrera hasta paralizar billones en ayudas federales y suspender iniciativas de diversidad, equidad e inclusión que podrían ocasionar despidos masivos.
Se tiene conocimiento de que al menos 240 trabajadores han sido despedidos, trasladados o seleccionados para ser cesados. Miles más podrían verse impactados por otros movimientos, como paquetes de liquidación anticipada o la interrupción de las subvenciones.
Paquetes de cierre
El martes, la Casa Blanca comenzó a proporcionar paquetes de salida a todos los empleados federales que decidan renunciar a sus puestos para la próxima semana, de acuerdo con un memorando de la Oficina de Gestión de Personal, la entidad de recursos humanos del gobierno.
El memorando, que indicaba que los empleados que abandonen sus cargos de forma voluntaria recibirán cerca de siete meses de salario —aunque deben optar por hacerlo antes del 6 de febrero— detalló cuatro directrices de Trump para el gobierno federal, entre las que se incluye que la mayoría de los trabajadores regresen a sus oficinas de manera presencial.
La posible disminución masiva de la plantilla federal podría conllevar amplias implicaciones —y aún inciertas— que afectarían la provisión, la puntualidad y la eficacia de los servicios federales en todo el país.
Con Informacion de THE ASSICIATED PRESS
