Varsovia, 5 agosto (batalladeideas.com).- Contaba con 25 años y la policía le retiraba el documento de identidad ya que no creían que fuera de él.
Tomasz Nadolski, originario de Oleśnica, una localidad en el suroeste polaco, tiene la altura y el peso de un niño de 12 años. Dejó de desarrollarse a esa edad. Jamás pasó por la pubertad.
Al salir a la calle, los extraños lo perciben como un niño en edad preadolescente. Al presentar su DNI, todos piensan que es un documento falsificado.
Detrás de esa imagen se halla una enfermedad genética con un nombre poco común y efectos devastadores. Tomasz padece el síndrome de Fabry.
Siete años y un sufrimiento que nadie quería aceptar.
Todo comenzó cuando Tomasz contaba con siete años. Un día empezó a vomitar tras cada comida. Luego vino el sufrimiento. Inicialmente fue en el abdomen, después en las manos y los pies. Sus progenitores lo llevaron al doctor.
El doctor no halló nada. Lo trasladaron a otro. Igualmente no. Los años posteriores fueron una serie de interrogantes sin respuesta, de investigaciones que no proporcionaban diagnósticos, de adultos que observaban a ese niño y llegaban a la conclusión de que el problema no era físico.
“Los doctores afirmaban que lo estaba inventando, que era un simulador, que tenía problemas mentales o que simplemente quería eludir la escuela”, recordó Nadolski en una entrevista con el medio polaco naTemat en 2018.
“Estaba desmejorado y no lograba aumentar de peso.” Luego de cada comida experimentaba fiebre, escalofríos y palpitaciones, todo junto con un dolor intenso y una sensación de gran malestar”, comentó el joven.
En primer plano se observa a un niño de cabello corto castaño que lleva una camisa a cuadros en colores turquesa, gris, blanco y negro, con un fondo de madera marrón. A los 12 años, Tomasz dejó de desarrollarse.
Sus padres se encontraron en un dilema entre lo que observaban y lo que les informaban.
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