Los ucranianos comienzan a entender que la guerra debe finalizar lo antes posible. Su capacidad de aguante está alcanzando su máximo, aunque saben que la situación en el frente militar se vuelve más frágil para ellos cada día, por lo que cualquier resultado será desfavorable.
O tal vez exactamente por eso. La noción de que podrán recobrar las áreas del país bajo ocupación rusa es ahora sostenida únicamente por una pequeña cantidad de personas. En pocos meses, se celebrará el tercer aniversario de la invasión que ordenó Vladímir Putin y el pesimismo solo puede crecer.
La guerra nos impacta a todos los europeos, sin duda en términos económicos, y no solo debido al incremento de los gastos de defensa implementado por todos los países de la OTAN. Además, por el antecedente que establece para las relaciones internacionales en un continente que siempre ha estado impactado por la memoria de la Segunda Guerra Mundial.
A los españoles, todo esto les resulta algo distante, pero no pueden satisfacer su orgullo por el hecho de que la inestabilidad económica generada no les ha impactado tan gravemente como a otras naciones europeas. Es una ilusión pensar que eso seguirá igual sin importar lo que suceda en Europa del Este.
Con Informacion de EL DIARIO
