Está tan integrado en el ritmo diario que son pocos los que notan sus efectos. No obstante, esta práctica puede afectar las señales de saciedad y promover el aumento de peso. Cómo solucionarlo
Se encuentra en millones de hábitos, pasa desapercibido y, sin embargo, puede afectar directamente el incremento de peso, la digestión y el riesgo de enfermedades cardiometabólicas.
Lo que aparenta ser una simple tradición —realizada casi de manera mecánica— puede provocar cambios metabólicos si se mantiene a lo largo del tiempo.
Comer rápidamente, según estudios recientes y especialistas en nutrición y salud digestiva, se relaciona con un aumento de peso no deseado, una peor absorción de nutrientes y una mayor probabilidad de padecer síndrome metabólico, un conjunto de factores de riesgo que comprende hipertensión, glucosa elevada, colesterol anormal y obesidad abdominal.
El médico y profesor de Fisiología en la Universidad de Valencia, José Viña, quien lidera el grupo de investigación Freshage dedicado al envejecimiento saludable, alertó que comer con rapidez alteran la señal de saciedad y promueve una mayor ingesta calórica. Es fundamental comer lentamente para poder alimentarse adecuadamente y para consumir menos. En varias ocasiones he notado que si como rápidamente, como en exceso. «Y esto constituye un gran error», afirmó en su obra Cómo vivir para envejecer mejor.
Viña también mencionó que comer de prisa transforma la alimentación en un proceso puramente mecánico, separado del placer: “La comida se convierte de algo cultural en un simple instinto”.
Con Informacion de INFOBAE,
