El Cairo, 1 noviembre, (batalladeideas.com).- Situado al lado de las pirámides de Guiza, muestra más de 100.000 artículos, entre los que se encuentran tesoros restaurados y nuevos, después de dos décadas de obras y una inversión que supera los 1.200 millones de dólares.
A lo largo de 3.500 años de historia, la máscara dorada de Tutankamón ha tenido únicamente dos residencias: una sepultura en el Valle de los Reyes y un deteriorado palacete de tono rosa en el centro de El Cairo. Este sábado se inaugura oficialmente su nueva sede, el Gran Museo Egipcio (GEM, en inglés), que estará acompañado por el imponente coloso de Ramsés II, la paleta de Narmer y otras 100.000 piezas arqueológicas del Antiguo Egipto.
De la vasta colección que se podrá apreciar y analizar en el recinto ubicado en la ribera occidental del Nilo, al pie de las pirámides de Guiza, hay muchas piezas que son referentes en la egiptología y la historia del arte.
Aquí se encuentran algunas de las obras más sobresalientes del GEM.
La máscara de Tutankamón

La breve descripción de este objeto de poco más de 10 kilos de oro puro decorado con lapislázuli, cornalina y turquesa, que retrata al faraón Tutankamón como el dios Osiris, fue creado alrededor del año 1323 a.C. C. resulta insuficiente para comprender la verdadera magnitud que posee en el imaginario colectivo global.
Por sí misma, provocó la fascinación mundial por el Antiguo Egipto y es el elemento clave del GEM.
La máscara arribó a ese lugar hace solo unos días, para ocupar su sitio privilegiado tras dejar el Museo Egipcio de la plaza Tahrir en El Cairo, donde estuvo en exhibición al público desde que el 28 de octubre de 1925, el arqueólogo británico Howard Carter descubriera la tapa del tercer sarcófago de Tutankamón y desvelara su contenido al mundo luego de más de tres mil años.
INFOBAE/BDI
