Luego de que el tribunal local desestimara el proceso legal, la Corte Suprema ha decidido revisar el caso al considerar el error como ‘absurdo’.
Los oficiales rompieron la puerta principal, hicieron detonar una granada de conmoción e entraron en el dormitorio sin previo aviso, mientras el niño vociferaba desde otra habitación. La operación, como admitió el mismo FBI, se llevó a cabo en el hogar incorrecto, a pocos metros del verdadero blanco: un supuesto integrante de una banda buscado por las autoridades.
La operación, realizada utilizando información de un GPS personal del oficial responsable, provocó terror en la familia, que se mantuvo paralizada bajo la amenaza de las armas. Cliatt fue detenido y sacado de un armario; no fue hasta que un oficial notó que carecía de los tatuajes del sospechoso que se reveló el equivocación.
Luego, los agentes soltaron a Cliatt y se dirigieron a la casa adecuada, donde realizaron el arresto pertinente. Antes de irse, el jefe del operativo dejó una tarjeta y se disculpó, sin embargo, no se dio compensación oficial por los daños físicos, emocionales ni materiales causados, informó Associated Press (AP).
Años después, Martin interpuso una acción federal por agresión, detención indebida y otras transgresiones según la Ley de Reclamaciones por Agravios Federales, una normativa de 1974 que autoriza demandas contra el estado en situaciones de abuso policial.
No obstante, tanto un tribunal de distrito en Atlanta como el 11º Circuito de Apelaciones rechazaron la demanda, al entender que los agentes actuaron bajo un «error legítimo». No obstante, en enero de este año, la Corte Suprema de Estados Unidos decidió revisar el caso, lo que vuelve a abrir el debate sobre los márgenes de la inmunidad de las fuerzas policiales.
Con Informacion de INFOBAE.
