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Juan Villoro: “La lectura nos rescata de la lógica binaria de las redes”.

Redacción Batalladeideas
4 Min Read

“No soy un robot” es la frase con la que confirmamos a la computadora que efectivamente hay un ser humano intentando reservar un hotel o comprar un vuelo del otro lado de la pantalla. Para Juan Villoro (Ciudad de México, 68 años) esta acción necesaria en el comercio virtual refleja algo más que una simple secuencia en el arrastre del cursor, es un reflejo de la vida actual en la que vivimos rodeados de pantallas y alejados de nuestro entorno.

Por ello la frase da título a su más reciente libro, No soy un robot (Anagrama, 2024). A lo largo del ensayo, Villoro va poniendo a la literatura frente al mundo digital, cuestionando hacia dónde nos dirigimos como lectores y qué papel estamos haciendo como ciudadanos del mundo que habitamos.

En el libro pareciera que se está hablando del apocalipsis, pero al final es un libro reflexivo, que ofrece respuestas y genera nuevas preguntas.

Respuesta. Estoy totalmente de acuerdo. El libro explica muchas alarmas que hay sobre la inteligencia artificial que está sustituyendo trabajos humanos y que se ha vuelto hasta cierto punto incomprensible. Joffrey Hinton, el más reciente premio Nobel de física, ha señalado que él contribuyó a desatar un monstruo ya ingobernable. En cierta forma, el premio Nobel que le otorgaron, es un galardón al arrepentimiento, porque él siente que está ante una criatura que se le escapó de las manos.

P. ¿Cuáles son esas alarmas?

R. Nos hemos vuelto adictos a los aparatos. Los instrumentos, que deberían ser un medio, se han transformado en un fin. Nosotros mismos nos hemos transformado en mercancías, no hay nada más valioso en el mundo contemporáneo que los datos personales con los que trafican las distintas compañías.

¿Cuál sería una forma de resistencia?

R. Una de las principales es la lectura, que es un mundo de complejidad que nos rescata de la lógica binaria, de las redes, de la simplificación de tantos mensajes que ocurren en internet. El mundo de la cultura nos permite pensar por cuenta propia, identificarnos con el otro. En el libro quise contrastar el peligro de estar siendo rehenes de los aparatos, muchas veces sin darnos cuenta, y la riqueza que tenemos en la lectura como defensa contra la enajenación contemporánea.

P. Con la tecnología la vida diaria se hace más fácil. Pero también perdemos algunas habilidades o costumbres.

R. La memoria. La gente ya no tiene que recordar cosas porque tiene todos sus apuntes en una prótesis digital. La orientación en el espacio. Antes era importante tener ciertas coordenadas para llegar a un sitio y ahora vas siguiendo una flechita en un navegador.

O los teléfonos que antes teníamos que memorizar. Todavía recuerdo los de las estaciones de radio a las que hablaba para votar por las canciones de los Beatles o de los Rolling Stones: 246590, la Pantera de la Juventud, 51878, Radio Éxitos. Es un conocimiento totalmente inútil, pero es memoria.

Con Información de El País (US Español).

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