Los mercados financieros en China comienzan a manifestar de forma cada vez más precisa la variedad de obstáculos que enfrenta la economía del país y que debe superar para evitar que su crecimiento se estanque en 2025.
A la ya frecuentes referida crisis del sector inmobiliario que frena el crecimiento favorable de su PIB, se añadirá en 2025 un aumento de la guerra comercial que sostiene con EEUU, lo que conllevará nuevos impuestos a los productos que exporta.
Parte de lo que ya habían notado los mercados de valores del país, que presentan caídas superiores al 5% en lo que va del año, en una tendencia contraria a la que muestran el resto de las bolsas internacionales.
No obstante, a la fragilidad de sus mercados se añade ahora el comportamiento del bono soberano a 10 años, que se acerca al 1,60% y que presenta su menor rendimiento histórico, reflejando así el temor de inversores y analistas ante una posible deflación en la segunda economía del mundo.
Los rendimientos de la deuda china se sitúan en niveles significativamente más bajos que los que se vieron durante la crisis financiera global de 2008 y la pandemia de Covid-19, lo que resalta la creciente inquietud de que los responsables políticos no logren sostener el crecimiento del país, a pesar de las medidas de estímulo económico que ha anunciado el gobierno de Xi Jinping.
Con Informacion de EL ECONOMISTA
