El ejemplo es bastante visual, y demuestra que las IA por ahora tan solo copian y reflejan con lo que se les ha entrenado
La gran mayoría de las personas cree sin cuestionar que la Inteligencia Artificial representa una amenaza concreta, y que otorgar tantas capacidades y destrezas a las máquinas puede ser riesgoso.
Es verdad que actuar con precaución no es negativo, pero la realidad es que por el momento, la IA está lejos de ser consciente o tan inteligente como para engañarnos o sacarnos provecho.
Sin duda, la IA se ha convertido en una herramienta valiosa y, por ejemplo, puede reemplazar a las personas en numerosas tareas que son sencillas y recurrentes; recientemente te hablamos de un empresario que despidió al 90% de sus empleados y logró resultados sorprendentes.
Sin embargo, la IA no es útil para todo, y especialmente la que tenemos disponible gratuitamente, aunque podamos impresionarnos con sus capacidades, aún dista mucho de ser máquinas superiores a nosotros.
Ned Block, un profesor de los Departamentos de Filosofía y Psicología en la Universidad de Nueva York, ha evidenciado esto, donde se especializa en filosofía de la mente, filosofía de la neurociencia y ciencia cognitiva.
Con Informacion de EL ECONOMISTA
