La catedral de Buenos Aires, por ejemplo, tenía en su diseño original elementos que al final no se incorporaron en la edificación. Esta y otras cuatro obras inacabadas o modificadas en la ciudad de Buenos Aires, junto con el paisaje arquitectónico, ya son parte del patrimonio cultural porteño.
La Ciudad de Buenos Aires, con su vasta historia arquitectónica y religiosa, posee numerosos templos católicos que evidencian el impacto de la Iglesia en la vida urbana desde la época colonial hasta hoy. No obstante, no todos estos proyectos se llevaron a cabo tal como se habían planeado.
Algunos ejemplos notables de edificaciones que, por diversas causas —económicas, políticas o sociales—, quedaron incompletas o experimentaron cambios que modificaron sus objetivos originales, son el templo parroquial de la Santísima Trinidad, el templo de la Consolata, la iglesia oculta de Barracas y el derrotero de Nuestra Señora de Caacupé.
La catedral porteña: Plaza de Mayo, zona de San Nicolás. La construcción del edificio se extendió a lo largo de siglos (desde finales del siglo XVI hasta el siglo XX) y presentó diversos diseños que no se llevaron a cabo completamente como se planearon.
El diseño final, con su fachada neoclásica de doce columnas corintias, fue realizado por Próspero Catelin en 1822, aunque el proyecto inicial incluía elementos que no se realizaron, como una mayor decoración y una torre a un lado, que hoy en el lugar donde estaría la base de la torre alberga un nicho con la imagen de Nuestra Señora de la Rábida.
Asimismo, la bóveda diseñada por Antonio Masella en el siglo XVIII no logró la grandeza originalmente prevista, y el interior presenta una fusión de estilos por las interrupciones, modificaciones de planes y, en muchas ocasiones, carencia de fondos.
Con Informacion de INFOBAE.
