Teherán, 18 junio, (batalladeideas.com).- Un interceptor israelí alzó vuelo, dejó una estela blanca en el cielo… y luego bajó sin objetivo alguno. Se trataba de un defecto evidente en la Cúpula de Hierro, el sistema que ha representado la defensa aérea israelí por más de diez años. El suceso vuelve a plantear una cuestión clave: ¿es capaz de reaccionar de manera efectiva ante misiles balísticos de largo alcance y drones kamikaze de última tecnología? Especialistas detallan el mecanismo y las fallas que revela la escalada con Irán.
Las alarmas empezaron a sonar en Tel Aviv la noche del lunes 16 de junio, señalando el comienzo de un nuevo protocolo de emergencia. El cielo, algo nublado y triste, pronto fue cruzado por la estela brillante de un interceptor lanzado por la Cúpula de Hierro, el avanzado sistema antimisiles de Israel que forma parte de su defensa nacional.
El proyectil ascendió con potencia, dejando una huella blanca en los edificios circundantes. No había más interceptores en el aire ni se detectaban misiles adversarios. De repente, el objeto alteró su rumbo. En lugar de apuntar a un objetivo en el aire, cayó bruscamente y chocó contra el suelo, provocando una explosión cerca del área de lanzamiento.
La grabación fue obtenida por cámaras de televisión y difundida en redes sociales. No se escucharon más tiros. Únicamente un interceptor solo con un error inesperado. En otra noche de tensiones entre Israel e Irán, la tecnología que ha representado disuasión y protección reveló una grieta. Un fallo técnico, claro y registrado, en un sistema del cual dependen miles de vidas.
FRANCE 24/BDI
