La Casa Blanca de Donald Trump emite una advertencia intimidante para aquellos que pudieran parecer estar en desacuerdo con el presidente de Estados Unidos: no lo hagan. O si no es así…
Aunque prometió acabar con lo que consideraba la “militarización” del Departamento de Justicia (DOJ, por sus siglas en inglés), Trump está tratando a quienes no concuerdan con él como un “enemigo interno” del que mencionó durante la campaña presidencial.
Les solicita trabajo sin remuneración a despachos de abogados que defendieron a aquellos que él considera sus adversarios, amenaza con remover a magistrados, con expulsar a protestantes universitarios y mucho más.
El mensaje implícito, para quienes no han conectado todos estos puntos, es que la disidencia no será aceptada durante el segundo mandato de Trump.
Justamente por esa razón Trump desea que lo investiguen. Tal como menciona el presidente en la declaración, Krebs “falsamente y sin base afirmó que las elecciones de 2020 fueron manipuladas y sustraídas”.
Hasta ahora, no existe evidencia sólida de que las elecciones de 2020 hayan sido manipuladas o sustraídas, pero el impacto en la empresa de ciberseguridad de Krebs podría ser genuino.
Y el mensaje para todos los que laboran en la seguridad de las elecciones en EE.UU. es claro: habrá repercusiones por deslealtad al presidente, aunque este reclame un fraude electoral que no se presenta.
El otro personaje al que Trump mencionó en una declaración es Miles Taylor, el exfuncionario de Seguridad Nacional que escribió —inicialmente de manera anónima— durante su primer mandato sobre una “resistencia” entre los funcionarios gubernamentales que intentaban mitigar el efecto de las decisiones del presidente.
Con Informacion de CNN.
