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Los efectos de la menopausia en el cerebro y cómo mitigar sus síntomas.

Redacción Batalladeideas
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La reducción de estrógenos en esta fase puede influir en la memoria, la atención y el estado emocional. De acuerdo con Women’s Health, estas modificaciones no son definitivas y pueden controlarse.

La menopausia representa un período de significativas modificaciones en el organismo femenino, siendo uno de los órganos más impactados el cerebro.

Aunque los síntomas corporales como los sofocos y el cansancio suelen ser los más notables, las alteraciones cognitivas pueden ser igualmente importantes.

La confusión mental, los olvidos y la falta de concentración son algunas de las situaciones que pueden provocar inquietud y duda.

No obstante, los expertos afirman que estos efectos, aunque disruptivos, son pasajeras y pueden manejarse con las estrategias correctas.

El estrógeno, especialmente el estradiol, es una hormona fundamental para el adecuado funcionamiento del cerebro.

De acuerdo con la neurocientífica Lisa Mosconi, de Weill Cornell Medicine, su función es similar a la de un “regulador principal” del cerebro de las mujeres.

Su existencia favorece la salud neuronal, resguarda las células del cerebro de lesiones y estimula la neuroplasticidad, o sea, la habilidad del cerebro para adaptarse y transformarse.

Asimismo, el estrógeno afecta neurotransmisores clave como la serotonina y la dopamina, controlando el estado de ánimo y la reacción al estrés.

Cuando los niveles de estrógeno empiezan a bajar durante la perimenopausia y la menopausia, estas funciones cognitivas se alteran. Mosconi lo presenta como una orquesta que continúa sonando, aunque con una melodía distinta.

Los efectos pueden presentarse como confusión mental, problemas para recordar nombres o acontecimientos recientes y una sensación general de desconexión.

Cerca de dos tercios de las mujeres padecen algún tipo de síntoma cognitivo en esta fase.

La falta de estrógeno y su impacto en los neurotransmisores

La reducción del estrógeno afecta de manera directa a los neurotransmisores en el cerebro.

Tres de los más afectados son la serotonina, la dopamina y la noradrenalina.

  • Serotonina: Responsable de la sensación de bienestar y calma. Sus niveles bajos pueden provocar irritabilidad, ansiedad y trastornos del sueño. Se ha demostrado que el ejercicio aeróbico y la exposición al sol pueden aumentar la producción de serotonina.
  • Dopamina: Involucrada en la motivación y el placer. Su déficit puede generar falta de energía y dificultad para concentrarse. Actividades como el yoga, la meditación y una dieta rica en tirosina (presente en el pollo, los frutos secos y el chocolate) pueden ayudar a incrementar sus niveles.
  • Noradrenalina: Relacionada con el estado de alerta y la respuesta al estrés. Su alteración puede generar ataques de pánico y presión arterial elevada. La actividad física y la meditación pueden ser útiles para su regulación.

Terapia hormonal y otros enfoques para mitigar los efectos

Una de las estrategias más utilizadas para contrarrestar los efectos de la menopausia en el cerebro es la terapia de reemplazo hormonal (TRH).

Mosconi menciona la teoría de la “ventana crítica”, que sugiere que iniciar la TRH en la perimenopausia o al inicio de la menopausia puede tener un impacto positivo en la salud cognitiva a largo plazo.

No obstante, existen otras formas de mejorar la función cerebral sin recurrir a la terapia hormonal:

  • Meditación y atención plena: Técnicas de respiración y concentración pueden reducir la ansiedad, mejorar la memoria y promover la calma mental.
  • Ejercicio regular: La actividad física incrementa la oxigenación del cerebro y estimula la producción de neurotransmisores beneficiosos.

Con Información de INFOBAE.

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