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Los pacientes con EM podrían beneficiarse de comer más pescado.

Redacción Batalladeideas
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Batalladeideas.com, 28 feb.- Una alimentación abundante en pescado podría disminuir la evolución de la esclerosis múltiple en ciertos pacientes, de acuerdo a un estudio reciente.

Los nutrientes presentes en el pescado pueden reducir la inflamación y resguardar las células cerebrales, lo que podría ser especialmente beneficioso para los pacientes con EM, comunicaron los investigadores en el Journal of Neurology Neurosurgery & Psychiatry.

Los investigadores encontraron que los pacientes con EM que consumían altas cantidades de pescado magro o graso presentaban un riesgo un 34 por ciento menor de que sus síntomas se agravaran.

Los resultados indican que también tenían un riesgo aproximadamente 45 por ciento menor de obtener puntuaciones más bajas en una escala que evalúa la discapacidad de la EM.

«Los hallazgos resaltan la posible influencia de la alimentación, especialmente la ingesta de pescado, como un factor ajustable que podría complementar las terapias existentes para la EM», concluyó un grupo liderado por Anna Karin Hedström, investigadora principal del Instituto Karolinska en Estocolmo, Suecia.

La esclerosis múltiple ocurre cuando el sistema inmunológico de un individuo agrede la mielina, que es la cubierta que protege las fibras nerviosas. El daño a las neuronas provoca que el cerebro disminuya de tamaño, junto con síntomas como debilidad en los músculos, rigidez, espasmos, dificultades visuales, deterioro cognitivo y dolor.

En la investigación, los científicos examinaron la información de más de 2,700 pacientes suecos con EM que formaron parte de un estudio nacional entre abril de 2005 y junio de 2015.

Al entrar al estudio, los participantes proporcionaron información sobre varios de sus hábitos de vida, incluyendo el consumo de pescado.

Los hallazgos indicaron que aquellos que consumían más pescado presentaban un menor riesgo de que su discapacidad por EM y los síntomas se agravasen, en comparación con quienes comían menos.

De manera similar, las personas que incrementaron su consumo de pescado después del diagnóstico obtuvieron beneficios de ello.

En comparación con aquellos que consumían escaso pescado, los pacientes con EM que incrementaron su ingesta de pescado en la dieta presentaron un riesgo de entre un 20 y un 59 por ciento menor de ver empeorar su discapacidad en los cinco años siguientes al diagnóstico, dependiendo de cuánto más consumieran.

Estos resultados persistieron incluso al considerar otros factores de riesgo como la actividad física, el peso, el tabaquismo, el consumo de alcohol y la exposición solar.

Se conoce que los ácidos grasos omega 3 presentes en el pescado azul ofrecen ventajas para el cerebro, pero «los efectos positivos observados del consumo de pescado magro indican que otros elementos también podrían ser relevantes», afirmaron los investigadores.

«La taurina es el aminoácido libre más prevalente en el cerebro», y se necesita un aporte dietético de este aminoácido para cumplir con las demandas del organismo, señalaron los investigadores.

«La taurina cumple varias funciones celulares, entre ellas, las acciones citoprotectoras mediante efectos antioxidantes y antiinflamatorios, lo que la posiciona como un agente terapéutico potencial para los trastornos neurológicos», comentaron los investigadores.

Con Informacion de HEALTH DAY

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