Sídney, 26 julio, (batalladeideas.com).- Los especialistas indican que durante estas inmersiones el organismo humano experimenta un estado de shock, «por lo tanto, el pulso se eleva, la presión arterial aumenta, se generan jadeos y la respiración comienza a volverse más rápida».
Últimamente, las redes sociales han popularizado la inmersión en bañeras de hielo, y atletas e influencers mencionan las ventajas terapéuticas de esta costumbre. No obstante, ciertos investigadores afirman que esto constituye un riesgo para la salud, sobre todo en individuos con afecciones cardíacas.
En un artículo de The Conversation, Samuel Cornell, candidato ha doctorado en Salud Pública en la Universidad de New South Wales de Sídney (Australia), y Michael Tipton, profesor de Fisiología Humana Aplicada en la Universidad de Portsmouth (Inglaterra), proponen que «los baños de hielo pueden disminuir el dolor muscular tras un ejercicio intenso, aunque el efecto es leve y de corta duración».
Los especialistas ponen en duda la afirmación de que zambullirse en aguas frías contribuye a mejorar la salud mental, el metabolismo y eleva los niveles de testosterona y serotonina. La mayoría de las declaraciones acerca de salud mental, testosterona y reducción de peso carecen de evidencia sólida. Son principalmente anecdóticas y exageradas por figuras influyentes.
En contraste, afirman que durante estas inmersiones el cuerpo humano pasa por un estado de shock, «por lo tanto, el ritmo cardíaco se eleva, la presión sanguínea aumenta, se generan jadeos y la respiración empieza a acelerarse».
Además, agregan que pasar mucho tiempo en el agua fría puede producir hipotermia, lo que altera los signos y pudiera provocar un infarto al miocardio o un derrame cerebral, especialmente para las personas que padecen «una enfermedad no diagnosticada que afecte al corazón, los vasos sanguíneos o el cerebro».
FUSER NEWS/BDI
