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Mujeres, ciencia y un reto: hallar soluciones para evitar el abandono de la investigación.

Redacción Batalladeideas
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Madrid, 12 feb (batalladeideas.com).– Diez años tras la proclamación del 11 de febrero como ‘Día Internacional de las Mujeres y las Niñas en la Ciencia’, ha habido cambios: las niñas de 2025 cuentan con más ejemplos de investigadoras. Y en cuanto a eso, siguen necesitando respuestas para impedir que las mujeres dejen la carrera científica.

La Agencia Efe ha propuesto reflexionar sobre los retos que enfrentan las mujeres en el ámbito científico a dos investigadoras de distintas generaciones del Centro español de Astrobiología (CSIC-INTA): Ester Lázaro, de 61 años, quien lidera la investigación en evolución molecular en esta institución desde su fundación hace 25 años; y Laura Colzi, astrofísica de 33 años, que investiga la complejidad química del medio estelar.

Referencias.

Sus relatos indican que en los casi 30 años que han pasado se ha progresado para que las niñas actuales cuenten con ejemplos de mujeres «normales» que se dedican a la ciencia.

Lázaro no las poseyó. Las únicas mujeres educadas que laboraban fuera del hogar en el pueblo de Segovia (en el centro de España) donde creció en los años 60 del siglo XX eran las profesoras. Y las primeras científicas que conoció, como Marie Curie o Margarita Salas, le parecían «heroínas inalcanzables» en lugar de mujeres comunes con una profesión a la que cualquiera podría aspirar.

«En la actualidad, son muchas las chicas que inician la universidad o la finalizan con la intención de dedicarse a la ciencia.» «En mi generación, convertirse en investigadora ha sido un proceso que hemos tenido que desarrollar con el tiempo», asegura.

Colzi sí contó con esas referencias en el pueblo próximo a Florencia donde se crió a finales de los años 90. Al iniciar su especialización «ya existían mujeres que realizaban descubrimientos significativos o que conseguían dirigir institutos internacionales de prestigio» con los cuales ella deseaba colaborar, como la astroquímica italiana Paola Caselli, en el Instituto Max Planck de Física Extraterrestre de Alemania.

La cantidad de chicas jóvenes en campos de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (conocidos como STEM por sus siglas en inglés) está en aumento, pero las entrevistadas coinciden en que la causa de la desigualdad en la investigación no radica tanto en el ingreso a la universidad, sino en el avance profesional.

Cuando Lázaro estudió Biología (una de las carreras con más mujeres de forma tradicional) en la Universidad Autónoma de Madrid en los años 80, la mayoría eran chicas. La situación se transformó cuando se centró en bioquímica y biología molecular. Hoy, casi cuarenta años después, al reunirse con sus compañeros de promoción «el porcentaje de mujeres que se ha dedicado a la ciencia es significativamente más bajo que el de los hombres».

En el caso de Colzi, quien estudió Física y posteriormente se especializó en Astrofísica, el porcentaje inicial de mujeres al inicio de sus estudios, alrededor del 40% en comparación con un 60% de hombres, se mantuvo casi igual hasta finalizar el doctorado. Y es en ese momento, generalmente alrededor de los 30 años, cuando ella se da cuenta de que algunas mujeres dejan la carrera científica por la dificultad de equilibrar.

Con Informacion de AGENCIA EFE

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