Ciudad de Panamá, 14 marzo (batalladeideas.com).- El mandatario panameño, José Raúl Mulino, dio a conocer este jueves el cierre gradual de los centros migratorios que operan desde 2016 en la provincia del Darién, donde han recibido a cientos de miles de inmigrantes indocumentados, a causa de la disminución de hasta un 98 % en el tránsito hacia el norte del continente.
«No aceptaremos más migrantes en esa área del Darién y hemos finalizado una operación que inició en el año 2016 (…) me siento muy satisfecho de haber cumplido y cerrado el Darién, lo cual implica mucho para la seguridad tanto regional como panameña», afirmó Mulino en su rueda de prensa semanal.
El jefe de Estado precisó que se refiere a los centros de Bajo Chiquito y Canaan Membrillo, donde las autoridades panameñas, junto a cerca de veinte entidades de Naciones Unidas y ONGs, brindaban atención a los migrantes en el momento en que salían de la peligrosa selva del Darién, que es la frontera natural con Colombia y también el nombre de la provincia panameña.
En los centros, los migrantes obtenían comida y atención médica, y se les registraban datos biométricos. Las autoridades de Panamá han estimado en más de 50 millones de dólares el costo de dicha operación «humanitaria».
«Hace un año contábamos con 36.841 migrantes atravesando Darién, hoy en marzo hemos llegado a 112.» Una reducción muy significativa, que corresponde a un éxito entre el 97-98 % por parte de las autoridades de Migración y el Servicio Nacional de Fronteras (Senafront), explicó Mulino.
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