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¿Qué efectos tiene el agua de mar en la piel y el cabello? (y te digo cómo revertirlos)

Redacción Batalladeideas
4 Min Read

Las vacaciones en la playa son un momento ideal para disfrutar del sol, el mar y la arena. Sin embargo, detrás de este panorama idílico, la combinación de rayos UV y agua salada puede causar efectos perjudiciales tanto en la piel como en el cabello.

Estos elementos no solo generan resequedad, sino que también potencian el daño acumulativo a largo plazo si no se toman las precauciones necesarias. Por eso, proteger y restaurar la salud de la piel y el pelo después de un día de playa resulta esencial.

El agua del mar, aunque rica en minerales, tiene un efecto deshidratante en la piel debido a su alto contenido en sal. Al entrar en contacto con el agua salada, la epidermis pierde humedad y puede quedar seca, áspera y tirante.

Este efecto se intensifica cuando la piel está expuesta simultáneamente al sol, ya que los rayos UV debilitan la barrera cutánea natural, aumentando la pérdida de agua y la sensibilidad. Además, la contaminación marina añade un factor adicional de riesgo.

La exposición prolongada al sol y al agua salada debilita la cutícula del cabello. El agua de mar afecta severamente al cabello debido a su capacidad de extraer la humedad de las hebras y del cuero cabelludo. La alta concentración de sal deshidrata el cabello, haciéndolo más quebradizo, con puntas abiertas y difícil de manejar. Además, las partículas de sal pueden acumularse en la superficie capilar, dejando el cabello opaco y sin vida.

Proteger la piel y el cabello no requiere grandes esfuerzos, pero sí la adopción de algunas medidas esenciales. Para la piel, es importante un enjuague inmediato con agua dulce después de salir del mar para eliminar los residuos de sal y posibles partículas contaminantes.

Aplicar una crema hidratante corporal, preferiblemente con ingredientes descongestivos como aloe vera o manzanilla, es crucial para la hidratación profunda.

Para el cabello, se recomienda un enjuague previo y posterior con agua dulce para reducir la absorción de sal y eliminar residuos. Aplicar productos hidratantes como acondicionadores sin enjuague o mascarillas capilares antes de la exposición al agua salada puede proteger contra la deshidratación. Además, peinados recogidos como trenzas, moños o coletas ayudan a minimizar el enredo y el daño mecánico.

Respecto a los cuidados del sol, según la Academia Estadounidense de Dermatología, se recomienda proteger el cabello de los rayos UV utilizando un acondicionador sin enjuague que contenga óxido de zinc o un sombrero de ala ancha. Además, mantener la hidratación bebiendo abundante agua y aplicar lociones ultrahidratantes contribuye a preservar la cutícula, lo que ayuda a evitar la deshidratación de la fibra capilar, la pérdida de color y las roturas.

Mantener una alimentación rica en frutas, verduras y líquidos también contribuye a la salud integral de la piel y el cabello, complementando los cuidados externos.

El dermatólogo y tricólogo Miguel Marti señala que aunque ciertas recomendaciones son estacionales, otras deben seguirse durante todo el año. Adaptar el cuidado del cabello y tratar de aportarle lo que necesita según la época es fundamental para mantener su salud y vitalidad.

Con Información de MUI.

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