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Qué es el “síndrome de Tarzán” en el amor y por qué afecta.

Redacción Batalladeideas
2 Min Read

Ciertos lazos se conectan de manera continua: pasar de una relación a otra puede disimular miedo al desarraigo, falta de confianza y ausencia de autosuficiencia emocional.

Las relaciones sexoafectivas pasan por una crisis que inicia en la conquista amorosa y concluye poco después de establecer el compromiso (ya sea noviazgo, pareja, unión o matrimonio). Los inconvenientes surgen cuando las primeras manifestaciones de atracción evolucionan hacia un entendimiento más profundo del otro en aspectos como entusiasmo, presencia, respeto, comunicación, fidelidad o no monogamia consensuada, economía relacional, lazos sociales y familiares, y autonomía personal.

Si en épocas anteriores había entendimientos tácitos vinculados al compromiso, en la actualidad es necesario “exponer claramente” las directrices que deben orientar la relación para evitar sorpresas o, al menos, “quien informa no engaña”.

Y aunque pueda parecer poco apasionante, la comunicación se vuelve esencial: discutir el respeto por los tiempos individuales, no aceptar quejas innecesarias, programar días para compartir, gestionar el presupuesto de la relación y, sobre todo, establecer el tipo de vínculo, ya sea exclusivo o abierto. Estamos en un momento donde no hay cabida para suposiciones ni para replicar modelos ya existentes; es necesario dialogar y llegar a acuerdos.

Al finalizar una relación, hay tres opciones posibles: aceptar la pérdida (duelo), intentar restaurarla o establecer un nuevo acuerdo más flexible. No obstante, la relación está compuesta por individuos con sus propias creencias, perspectivas, certitudes e incertidumbres personales.

Con Informacion de INFOBAE.

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